• Giuliana Vomero

Hablemos de cómo ser un consumidor responsable de recursos marinos.

Alguna vez te preguntaste, ¿de dónde vienen los recursos marinos que consumo? ¿Qué pasa cuando estos son de libre acceso, y cada persona motivada por su beneficio individual, extrae recursos para sostener a su familia y tener un ingreso a partir de esto? Garret Harding, un científico ecólogo de Estados Unidos, en 1968, trató de responder esta pregunta. En su respuesta, nombró este fenómeno como la “La Tragedia de los Comunes” y advirtió sobre las posibles consecuencias de este tipo de actitud.


En el siglo XX, los recursos naturales eran considerados como propiedad común y de libre acceso a su extracción. Al extraer distintas o una única especie en una zona, de forma exitosa, se atraía un mayor número de extractores, extrayendo o pescando más para su propio beneficio. ¿Las consecuencias? Llegar rápidamente a un nivel de extracción donde el número de individuos en el ecosistema no permitía el sustento de la especie, ya que no había los suficientes individuos para reproducirse y crecer. Por lo tanto, ese recurso se colapsaba, llevando a la posible extinción de la población.


Un ejemplo de este fenómeno en Chile fue la pesquería del Loco (Concholepas concholepas). El Loco es un molusco gastrópodo, tiene una sola concha y un pie que le permite movilizarse por el litoral y fondo marino. Habita en el litoral chileno y peruano, pudiéndose encontrar en la zona del intermareal hasta los 40 m de profundidad. El loco es carnívoro, su principal fuente de alimentación son Choritos, Cirripedios y juega un rol ecológico muy importante en el ecosistema. Este molusco tiene la capacidad de controlar la población de sus presas, y con ello, mantener la diversidad de especies en la comunidad a la que pertenece. Los invito a que vean esta linda fotografía de un Loco aquí.


En 1975, cuando Chile se abre al mercado extranjero y se convierte en el primer exportador de recursos marinos en América Latina (Gelcich et al., 2008), la extracción de libre acceso de este molusco por parte de pescadores artesanales sin regulación previa alcanzó más de 20 mil toneladas anuales. Llevando así a la sobre-explotación del recurso en 1980 y posterior cierre de la pesquería en el año 1989 (Gelcich et al., 2010). En la siguiente gráfica podrán observar este fenómeno, en donde las toneladas extraídas del recurso alcanzan un máximo a finales de los años 70, y luego esta se colapsa, extrayendo cero toneladas desde 1988 a 1992. La pesquería se vuelve a retomar bajo otro formato después de 1992, pero aún así la población no alcanza los niveles de producción que en las décadas anteriores.

Historia de la extracción del recurso marino Loco en Chile. Fuente: Modificado de Yánez et al., 2018.


Si bien este evento data de fines del siglo pasado, en la actualidad, de las 27 principales pesquerías chilenas, 1 se encuentra sub-explotada, 8 en plena explotación, 13 sobre-explotadas y 5 colapsadas (Subpesca, 2020).


¿Qué significa esto? Significa que estamos pescando a un nivel más allá del límite que se cree sostenible a largo plazo, poniendo en riesgo la abundancia de la población en el ecosistema. Evento que, de seguir las prácticas de la misma manera, nos podría llevar al mismo caso que experimentó la pesquería del Loco en los 80.

Frente a esta situación, ¿qué tipo de solución se ha optado y cómo uno desde su posición de consumidor puede aportar a la solución?


Duarte et al., 2020 sostiene que una población de especies sobre-explotadas (vertebrados o invertebrados) puede tardar entre 3 a 30 años en recuperarse, variaciones que dependen de la abundancia actual, las políticas locales de manejo en esa pesquería en particular y la historia de vida de la especie. Estos autores, si bien cada caso debe verse de forma específica, sostienen una serie de medidas efectivas para la recuperación de estas poblaciones como ser: la protección de los espacios y tiempo donde las especies se reproducen y sitios de crianza en Áreas Marinas Protegidas, reducir la pesca incidental de especies no deseadas o de individuos no maduros sexualmente, para así proteger la nueva generación de adultos; reducir la pesca ilegal; entre otros.


¿Qué pasa en Chile?


El colapso de la pesquería del Loco fue el punto de partida para comprender el rol del hombre en el ecosistema marino de Chile y cómo este se puede integrar para velar por la conservación y asegurar un ingreso rentable económicamente a partir de un uso sustentable del recurso (Gelcich et al., 2008 b). Una de las iniciativas que se llevó a cabo en ese momento y sigue vigente hasta el día de hoy son las Áreas de Manejo y Extracción de Recursos Bentónicos o más conocidas como AMERBs.


Estas consisten en un área geográfica costera delimitada desde 50 hasta 300 hectáreas del fondo marino, donde organizaciones de pescadores artesanales inscritos en el Registro Pesquero Artesanal pueden optar por la extracción exclusiva de recursos bentónicos (es decir aquellas especies que viven sobre o cercanas al fondo del mar) comprendidos en un plan de manejo elaborado por una entidad universitaria y/o consultora. Además, a estos se le solicita un monitoreo anual durante el período de concesión dando cuenta de la evaluación del desempeño biológico de la o las especies extraídas, económico y social en el área respectiva. Desde un principio, el principal recurso extraído de las AMERBS ha sido el molusco ¨Loco¨, mientras que en la actualidad se permite la extracción de más de 60 especies de invertebrados y algas (Gelcich et al 2010).


Al 2019, a lo largo de todo el territorio chileno se encuentran funcionando 569 AMERBs según la cifra dictada por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA).


Créditos: The Nature Conservancy


También, se cuenta con la Ley de Pesca y Acuicultura (Ley N° 18.892, 1991), una normativa que busca conservar y hacer uso sustentable de los recursos marinos. Esta normativa implica medidas de administración las que deben ser cumplidas por los extractores (artesanales o industriales) a la hora de extraer cualquiera de las especies permitidas para su pesca. Algunas de estas normativas son:


  • Acceso: esta medida hace referencia a la entrega de permisos a una persona natural o jurídica para realizar actividades pesqueras extractivas sobre una especie en específico. Su finalidad, limitar el “libre acceso” a la extracción de recursos.


  • Cuotas de extracción: esta medida hace referencia a la cantidad, el volumen físico medidos en toneladas que se pueden capturar anualmente de una determinada especie, en un lugar determinado.


  • Vedas: cuando un recurso se encuentra en veda, su captura o extracción está PROHIBIDA en un área determinada por un tiempo determinado. Existen dos grandes razones por las cuales se aplican las vedas: reproductoras y especiales. Las vedas reproductoras buscan reguardar a la población en el período del año donde se están reproduciendo o donde los individuos juveniles se están incorporando a la población de la especie (reclutamiento). La segunda, vedas especiales, son prohibiciones que se dan por fenómenos oceanográficos que afectan negativamente a la pesca, por medidas de conservación o protección de la especie o porque se encuentran en áreas marinas protegidas, reservas o parques.


  • Talla Mínima de Extracción: Es el tamaño o peso mínimo con el que se tiene que extraer una especie en un área determinada. Su finalidad: asegurar la extracción de individuos adultos, que al menos se hayan reproducido una vez, y así proteger a los individuos juveniles.


  • Restricción artes y aparejos de pesca: El arte y aparejo de pesca son las herramientas con las que se extraen las especies, sean estos: redes, espineles, arpones, jaulas, etc. Existe una regulación de las dimensiones y las características que deben poseer estas herramientas para evitar la extracción de especies que no son las que se desean, respeten el tamaño mínimo de extracción y no dañen el ecosistema en el cual actúan.

Si bien varias de estas medidas involucran una fiscalización por parte de las instituciones a cargo, políticas públicas y un trabajo en conjunto por parte de la academia, gobierno y comunidades; nosotros como consumidores jugamos un papel fundamental. Informarse sobre estas medidas, cuándo puedo consumir ciertas especies, de qué tamaño deben ser y de dónde provienen es de suma importancia para fomentar un consumo responsable.

De seguro se están preguntando ¿dónde puedo conseguir esta información? ¿Cómo soy un consumidor responsable o incluso qué significa ser un consumidor responsable? Aquí una serie de consejos para tener en cuenta a la hora de consumir recursos marinos.



5 Tips para ser un consumidor responsable de especies marinas en Chile


Entendemos que todas las realidades de nuestros lectores pueden ser distintas, es por eso que esto es una guía, consejos que yo misma sigo y trato de aplicar, pero cada uno puede realizarlo adecuado a su realidad y la de su comunidad.


1. El primer paso, es saber qué estoy comprando. Es bueno siempre preguntarse a la hora de consumir un recurso marino: ¿Cuál es el estado de esta pesquería?

Un ejemplo muy sencillo que aplicamos con mi familia es no comprar Merluza, ya que esta pesquería se encuentra sobre-explotada y los niveles de las poblaciones de merluzas son muy bajos. Por lo tanto, optamos por otras especies de peces, como la Corvina, Reineta o Sierra.


2. La segunda pregunta que deberíamos hacernos es ¿De dónde proviene el recurso marino que estoy consumiendo?

Somos consientes que al comprar en un supermercado, envasado, sin ningún tipo de información al respecto, es muy difícil saber quién extrajo este recurso. Sin embargo, existen diversas opciones para asegurarnos quién estuvo detrás de la captura de nuestro alimento, por ejemplo, comprar directamente en la caleta, mercados locales o ferias.


La Fundación Cocina Mar en su página web presenta una red de emprendedores locales que aseguran una extracción responsable y sustentable del recurso para las distintas regiones del país. Allí pueden encontrar su contacto y el recurso que extraen/venden.


3. La siguiente pregunta es muy importante, ¿puede ser extraído en esta época del año en mi región?

Para ello, es muy importante conocer el calendario de vedas y respetarlas. Te recomendamos ingresar a la página de FishLab, el laboratorio de Innovación Social para la Pesca Artesanal UC, donde podrás encontrar el período de tiempo en el cual no se puede extraer un recurso en específico y por lo tanto es preferible no consumirlo.


También puedes seguir a Sernapesca (Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura) en sus redes sociales, para tener más información al respecto, y saber cómo hacer una denuncia si encuentras recursos que fueron extraídos de manera irregular.


Aquí te dejamos un regalo para ti y tu familia, puedes descargar este calendario 2020 que realizamos con las vedas según la reglamentación actual!!

Calendario Vedas
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4. Siempre es bueno preguntarse, ¿qué tipo de extracción tiene este recurso?, ¿se cultiva, se extrae de un área libre o de una AMERB?, ¿qué tipo de arte o aparejo se utiliza?

Conocer cómo se extrae una especie nos permiten dimensionar el impacto físico de las artes de pesca en el ecosistema. Por lo que preferir aquellas especies que son extraídas de una manera "amigable" sin dañar el entorno es preferible. Los chicos de Chile es Mar, tienen un pdf informativo sobre este aspecto muy bueno que se los recomendamos. Lo pueden descargar aquí.


5. Por último, se podrán imaginar, que con los productos enlatados es más difícil poder saber de dónde viene este producto. Si bien existen diversos estándares para empresas europeas o internacionales que certifican una extracción sustentable del recurso como Marine Stewardship Council; mi consejo es evitar la compra de enlatados, principalmente de Atún. En primer lugar, porque el termino atún enmarca varias especies (15 especies para ser más específico) que son denominados con este nombre, por lo tanto no tenemos seguridad sobre cuál especie de atún en específico estamos consumiendo. Segundo, la pesquería de todas las especies de Atún están sobre-explotada o colapsadas. Por último, los atunes son depredadores topes de las cadenas alimenticias del océano, por lo que su valor ecológico es fundamental.

Como siempre comentamos, pequeñas acciones que en el día a día nos llevan a ser consumidores más responsables nos invitan a ser ciudadanos involucrados en el ecosistema marino y fomentar un manejo responsable de los recursos. Conversar con los pescadores, y tomarnos un tiempo para conocer sus historias, es una de las prácticas más lindas que se puede hacer como consumidor! Apoyemos a nuestras comunidades de pescadores locales!

Cualquier consulta, comentario o reflexión, estamos felices de leerlas en nuestro mail gvbiologiamarina@gmail.com.


Para este artículo utilizamos la siguiente bibliografía:

  • Gelcich, S., Godoy,N., Prado,L., Castilla, J.C. (2008). Add-on Conservation Benefits of Marine Territorial User. Ecological Applications (18): 273-281.

  • Gelcich, S, Kaiser,M.J., Castilla, J.C.,Edwards-Jones, G.(2008) b. Engagement in co-management of marine benthic resources influences environmental perceptions of artisanal fishers. Environmental Conservation (35): 36-45.

  • Gelcich, S, Hughes, T. P., Olsson, P., Folkec, C., Defeo,O., Fernández,M., Foale,S., Gunderson, L.H., Rodríguez-Sickert,C., Scheffer,M., Steneck, R.M., Castilla, J.C. (2010).Navigating transformations in governance of Chilean marine coastal resources. PNAS (107): 16794-16799.

  • Subsecretaria de Pesca y Acuicultura (Subpesca). (2020). Estado de situación de las principales pesquerías chilenas, año 2019. Descargalo aquí.

  • Duarte, C.M., Agusti1, S., Barbier, E., Britten, G.L., Castilla, J.C., Gattuso, J.P., Fulweiler, R. W., Hughes, T.P., Knowlton, N., Lovelock, C.E., Lotze, H.K., Predragovic, M., Poloczanska, E., Roberts, C y Worm, B. (2020). Rebuilding marine life, Nature, 580, 39-51, doi: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2146-7


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