• Giuliana Vomero

Plásticos y contaminación marina: tomando decisiones informadas con respecto a su uso.

Cuando pensamos en la contaminación del ecosistema marino, es difícil dimensionar el impacto de nuestras decisiones como consumidores en un ecosistema tan grande, con distintas dinámicas. La contaminación marina hace referencia a elementos externos al sistema como químicos tóxicos (compuestos químicos, DDT, metales, residuos químicos de materiales farmacéuticos, entre otros), residuos sólidos (plástico), nutrientes (nitratos y fosfatos), escapes de petróleo, materiales de actividades pesqueras, etc que ingresan al ecosistema marino de forma directa o indirecta principalmente por acción humana. En consecuencia, estos impactan de manera negativa en las características químicas, físicas y biológicas de aguas oceánicas, zonas costeras y cuerpos de agua (Wilhelmsson et al., 2013).

Foto: Matt Hardy


Los autores McKinley & Fletcher., 2010, sostienen que el ingreso de contaminación y degradación del ecosistema marino puede atribuirse parcialmente al impacto colectivo de nuestras acciones en el día a día con las opciones que tomamos. Si nos dedicamos a pensar en un solo residuo sólido que ha alcanzado a estar presente en múltiples playas de países alrededor del mundo, que es utilizado todos los días, y se hace presente en mucha de las decisiones que tomamos como consumidores, no podemos pasar por alto los residuos plásticos.


¿Qué son los residuos plásticos?


Hartman et al., 2019 describe al plástico como un elemento solido cuyo principal ingrediente son polímeros sintéticos. Los polímeros son una molécula química que se conforma por la repetición de una unidad básica finitas veces. Es decir, puede estar formado por 10 cadenas básicas, como 50 o más. En el caso de los polímeros que generan el plástico, en algunos casos, sus unidades básicas son derivadas del petróleo. Este material tiene tres características que han favorecido su producción a lo largo de los años: la producción de plástico no es costosa, su peso es relativamente bajo, son duros, resistentes a la corrosión y duraderos. Características que a la vez los han transformado en los grandes contaminantes de zonas costeras y océanos. La producción mundial de plástico es de aproximadamente 300 millones de toneladas anuales (Andrady 2017).


Como consumidores, podemos saber los polímeros que dan origen al material plástico a través de un número, el que por lo general, se encuentra en la parte de atrás o debajo de los envoltorios. Estos números forman parte del Código de Identificación de Resina, creado en 1988 por la Sociedad de Industria del Plástico.

Fuente: elaboración propia.


  1. PET (Tereftalato de Polietileno). Es el plástico más utilizado y lo encontramos en botellas de bebidas, agua, jugos, entre otros. Se puede encontrar también en la industria textil.

  2. HDPE (Polietileno de alta densidad). Este plástico se puede encontrar, por ejemplo, en botellas de: shampoo, cosméticos, jabones; maceteros o bolsas de plástico.

  3. PVC (Policloruro de Vinilo). El PVC se considera uno de los plásticos que pueden ser tóxicos ya que contiene cloro, el cual en altas concentraciones, puede volverse tóxico. Se puede encontrar en botellas de aceite, shampoo, manteles, embalajes.

  4. LPDE (Polietileno de Baja Densidad). Es el plástico que se puede encontrar en embases flexibles, como el de mostaza, vasos de plástico, mayonesa, ketchup.

  5. PP (Polipropileno). Material de envases de medicamentos, vajilla desechable, tapas de bebidas, bombillas.

  6. PS (Poliestireno). más conocido como espuma plas o plumavit. El estireno, es una sustancia que puede ser cancerígena para el ser humano, y si se utiliza para sostener bebidas calientes, puede traspasar el componente a la bebida.

  7. Otros plásticos. Aquí se encuentran aquellos elementos que fueron realizados con mezcla de distintos polímeros.

Ustedes se preguntaran, ¿de qué me sirve saber qué tipo de plástico tiene mi envoltorio?. Los plásticos pueden ser “reciclados”, es decir generar nuevo material a partir del desecho. Pero no todos los materiales pueden ser reciclados por igual. Por ejemplo, los plásticos de tipo 7, correspondientes a mezclas de elementos, no se pueden reciclar ya que la separación de estos es más difícil. Por ello, a la hora de separar nuestros desechos, es muy importante saber qué tipo de plástico se puede depositar en los distintos puntos de reciclaje.


Lamentablemente, el plástico no siempre es reciclado, este es capaz de entrar de forma directa o indirecta a diversos ecosistemas marinos. El 80% aproximado del plástico en el ecosistema marino y acuático proviene de fuentes terrestres. Es decir, de ciudades, áreas industrializadas, turismo, visitas a las playas, eventos climáticos o tsunamis que llevan consigo materiales de ciudades costeras al ecosistema marino, etc. El porcentaje restante se debe a actividades de origen humano que se realizan en el océano, como por ejemplo la actividad pesquera.

Foto: Daria Shevtsova.


Debido al movimiento del océano a través de las corrientes marinas, los plásticos pueden circular por toda la cuenca oceánica, siendo los giros oceánicos las zonas donde más se acumulan. En el 2013 Eriksen et al., describió que el 88% de los materiales que encontraron en el giro del pacífico sur eran plásticos. Otro evento que evidencio el movimiento de los plásticos en el océano fue la historia de los patos de goma. En 1992, un barco que trasladaba contenedores con mercadería viajaba desde Hong Kong a Washington, USA. Este barco, en el cruce perdió un contenedor que poseía aproximadamente 28.000 patos y otras figuras goma. Estos patos luego del accidente fueron encontrados en las costas de Alaska, y algunos en el ártico.

Por otra parte, como describimos anteriormente, al ser liviano, su flotabilidad es alta, lo que favorece que estos perduren en la superficie del océano. Sin embargo, a medida que estos se comienzan a acumular, pueden formar estructuras más pesadas, que se hunden, llegando así a los sedimentos del fondo marino. Por lo que estos no solo pueden llegar a cualquier lugar en términos horizontales si no que también a distintas profundidades del océano.


En el océano, zonas costeras y cuerpos de agua como ríos y lagunas, podemos clasificar el plástico en dos grandes grupos: macroplásticos y microplásticos.


Macroplásticos

Son aquellos elementos que presentan un tamaño mayor a 25 mm. Y es una de las formas más comunes de contaminación en las zonas costeras, océanos y aguas continentales.


Microplásticos

Son plásticos de tamaño menor a 5mm, estos pueden ser manufacturados de forma directa, principalmente para la industria de productos domésticos y de cuidado personal, como ser exfoliantes o pasta de diente. El típico ejemplo, son las "pelotitas" naranjas que se encuentran en ciertos limpiadores faciales. La forma de darnos cuenta de ellos, es leyendo los ingredientes del producto e identificar los materiales como el poliester o polipropileno. ¿Te imaginas cómo este producto, que lo usamos a kilometros de distancia, llegó al océano? Las plantas de tratamiento de aguas, son las encargadas de purificar el aguas de las cañerías de nuestras casas para su posterior disposición en cuerpos de aguas, que desembocan en aguas costeras. Sin embargo, el 10% de los microplásticos que tratan las plantas, no son retenidos y terminan siendo depositados en ríos, lagunas, aguas costeras y oceánicas.

Los microplásticos secundarios, corresponden a aquellos macroplásticos que ingresaron a un cuerpo de agua, pero por distintos factores biológicos, físicos y químicos como las olas, rayos UV, entre otros, se desintegran en pequeños trozos.


Izquierda: macroplásticos, derecha: microplásticos. Fuente: pexels.com


¿Qué impacto tiene la contaminación por plástico en el océano?


Existen diversos impactos negativos que traen consigo los plásticos al depositarse en el océano, afectando a la biodiversidad marina que habita en el, como también a los seres humanos.


Para la biodiversidad marina, los efectos pueden ser físicos, ya que los animales se enredan en estos objetos dificultando así su movimiento, alimentación, caza, escape de depredadores y en algunos casos el hundimiento. Los principales grupos de animales que han sido evidenciados con estos impactos son lobos marinos, focas, aves marinas, tortugas, tiburones y peces. Por otra parte, los animales pueden ingerir piezas de micro y macroplásticos como su alimento, trayendo consigo un bloqueo del tracto digestivo y/o posibles efectos químicos. En el 2011, en el norte de la Patagonia Argentina, Denuncio et al, evidencio que la especie de delfín Pontoporia blainvillei, también conocido como Delfín Franciscana, contenía plásticos de envoltorio y procedentes de actividades pesqueras en su estómago. Una especie de delfín que también se puede encontrar en Chile, Uruguay y Brasil.


La superficie del plástico, tiene la capacidad de adsorber otros compuestos químicos presentes en la columna de agua. Al ingerirse estos en los animales, el elemento químico puede perjudicar el metabolismo o funciones reproductivas propias de la especie, como también pueden ser acumulados en sus cuerpos, empezando a transmitirse en la cadena trófica, fenómeno conocido como bio-acumulación, pudiendo llegar al ser humano.


Por otra parte, la superficie del plástico, también es un vector para que especies sésiles, que necesitan de una estructura para su sobrevivencia, puedan trasladarse a nuevos ecosistemas.


Como consumidores, nuestras acciones pueden tener un impacto en cómo el plástico es utilizado, previniendo que este llegue a las costas, adentrando al ecosistema marino. Si bien parece una opción difícil, ya que estamos rodeados de plásticos, hoy les queremos compartir algunas ideas muy simples de cómo disminuir el uso de plástico y volver a utilizar aquellos que necesariamente tuvimos que adquirirlo.


7 Ideas para disminuir el residuo de plástico en el día a día


1. No optar por plásticos de único uso: en tu cartera, mochila o portafolio siempre es bueno tener un par de cubiertos, y una bombilla (metálica o alguna que ya usaste previamente) para prevenir el uso de utensilios de plástico que usamos solo una vez y luego tiramos.


2. Lleva contigo una botella reutilizable y recargala. También puedes llevar tu propia taza a cafeterías, para que no te entreguen un vaso de plástico.


3. Lleva tu bolsa de tela, o una caja de cartón, al supermercado, almacenes o ferias para poder trasladar tus compras. Esta misma también se puede llevar cuando vamos al mall o shopping y así evitar el uso de bolsas plásticas que dan algunas tiendas.


4. Lleva tu bolsa de tela para escoger las frutas, verduras o el pan en el supermercado. Si es posible, también puedes llevar un recipiente para pedir el jamón o el queso.


5. Evita comprar exfoliantes, u otros productos cosméticos, que traigan microplásticos.

El exfoliante, lo puedes realizar tu mismo con esta simple receta que te dejamos a continuación.


Es muy fácil, en un recipiente se agrega el azúcar y el café filtrado. Mezcla ambos ingredientes hasta que quede una mezcla de color marrón. Luego derrite el aceite de coco en el microondas y agrégalo de a poco (si no tienes de coco puede ser de oliva) hasta que quede una consistencia ni tan dura, ni tan saturada de aceite. Queremos encontrar una contextura suave, que quede semi líquida, se podría decir "pastosa". Luego la puedes guardar en un recipiente de vidrio o de plástico a temperatura ambiente.


6. En caso que tengas que comprar algún alimento o producto que venga envazado en plástico, infórmate sobre qué tipo de material es (busca el número) y asegúrate que una vez limpio este se pueda depositar en los puntos de reciclaje. Acuérdate que el plástico número 7 no se puede reciclar.


7. Antes de llevarlo al reciclaje, busca ideas para poder volver a reutilizar el plástico. Hoy te compartimos una muy linda, que le dará vida a tu jardín: Jardinera con regador incorporado.


Gracias a María Alejandra Fernández por implementar la idea y compartirla con nosotros.

Desde mi perspectiva, uno de los desafíos que tenemos como sociedad en torno a la contaminación marina, es visualizar las consecuencias de nuestras acciones en un ecosistema tan vasto y dinámico.

Hasta que uno no lo ve con sus propios ojos, no dimensiona el problema que estamos causando. Es por eso que me gustaría contarles mi experiencia. En 2016, realice un intercambio académico en la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, donde participe en un estudio sobre contaminación marina que abarco 59 playas de Auckland. Nuestro objetivo era cuantificar la contaminación en las playas, descubrir cuál era la principal fuente y proponer ideas para disminuir la basura que allí se encuentra. El día que junto a mi equipo fuimos a limpiar las playas que nos correspondía, mientras estaba en la orilla, pude observar elementos pequeños de plásticos rotos, y las clásicas "pelotitas" naranjas de los limpiadores faciales. Sinceramente, no lo podía creer, estaba en shock, evidenciar la teoría es algo que siempre te deja perplejo, pero esta vez tenía un sabor amargo. Al mismo tiempo que realizábamos la limpieza y tomábamos nuestros datos, un hombre con una niña se acerca a nosotros, nos señala y le dice a la niña: “mira lo que están haciendo esos chicos? De eso se trata, cuidar nuestro planeta, no puedes tirar basura aquí”. Esa simple frase, le saco todo el sabor amargo a mi experiencia, y me dio esperanza de que una nueva generación está dispuesta a ser parte del cambio, entender la importancia del océano en nuestro día a día, y tomar decisiones más responsables a favor de un uso responsable de plásticos.


¡Los invito a que de a poco puedan interiorizar algunas de las ideas que les di, y tomen decisiones informadas con respecto a su consumo, independiente del lugar donde vivimos!

Te gustaría saber más del estudio que realizamos en Auckland, tienes alguna reflexión al respecto, o nueva idea de cómo reducir el consumo de plástico, escríbeme a gvbiologiamarina@gmail.com y hablemos!


Para escribir esta columna utilizamos la siguiente bibliografía:

  • Andrady, A. (2017) The plastic in microplastics: A review. Marine Pollution Bulletin (119):12–22.

  • Denuncio, P., Bastida, R., Dassis, M., Giardino, G., Gerpe, M., Rodríguez, D. (2011) Plastic ingestion in Franciscana dolphins, Pontoporia blainvillei (Gervais and D'Orbigny, 1844), from Argentina. Mar. Pollut. Bull. 62 (8), 1836–1841.

  • Derraik, J.G.B. (2002). The pollution of the marine environment by plastic debris: a review. Marine Pollution Bulletin, 44, 842-852.

  • Hartmann, N., Hüffer, T., Thompson, R., Hassellöv, M., Verschoor, A., Daugaard, A.E., Rist, S., Karlsson, T., Brennholt, N., Cole, M., Herrling, M.P., Hess, M.C., Ivleva, N., Lusher, A., Wagner, M. (2019) Are We Speaking the Same Language? Recommendations for a Definition and Categorization Framework for Plastic Debris. Environ. Sci. Technol (53): 1039−1047.

  • Li, W.C., Tse, H.F., Fok, L. (2016) Plastic waste in the marine environment: A reviewof sources, occurrence and effects. Science of the Total Environment 566–567, 333–349.

  • McKinley, E., and Fletcher, S. (2010). Individual responsibility for the oceans? An evaluation of marine citizenship by UK marine practitioners. Ocn. Coast. Manag. 53, 379–384. doi: 10.1016/j.ocecoaman.2010.04.012

  • Wright, S.L., Thompson, R.C., Gallowaya, T.S (2013) The physical impacts of microplastics on marine organisms: A review. Environmental Pollution (178): 483-492.

  • Wilhelmsson, D., Thompson, R.C., Homstrom, K., Linden, O., Eriksson-Hagg, H (2013). Marine Pollution, en Managing Ocean Environment in a Changing Climate. Sustainability and Economic Perspectives:127-169. Elsevier.


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